Mis 8 momentazos del Sonorama (por Rafa Vega, editor de 8como80)

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Dicen que la vida es lo que hay entre Sonorama y Sonorama. Pues justo cuando acaba de empezar ese ciclo vital, ese bucle infinito que se repite año tras año, me gustaría mirar atrás y recordar mis 8 momentazos del festival burgalés. Este remember lo hago a título informativo pero, sobre todo, lo hago con la nostalgia de que es el momento en el que más lejos queda volver a Aranda. Son mis 8 momentazos musicales. Los otros los guardo en el cajón de los bonitos recuerdos.

8-. El taconeo de Soleá

La pequeña de los Morente es, quizás, la que más difícil lo tenga de toda la saga. Por delante de su árbol genealógico el listón está demasiado alto. Pero ella, con la ayuda de Alonso de Napoleón Solo, ha sabido readaptarse a los nuevos tiempos. Su presencia en el cartel sonorámico fue ese soplo de eclecticismo tan necesario en estos tiempos. Apareció de día, pero vestida de noche. Y este taconeo en el «Ya no sólo te veo a ti» retumbó no sólo sobre las tablas del Escenario Aranda de Duero, sino en los tímpanos de todos aquellos que dicen que el flamenco dentro del flamenco se tiene que quedar. Sus ganas y actitud estuvieron a años luz, por ejemplo, de otro representante de ese arte como es Diego el Cigala. Que llegó media hora tarde, con la lógica falta de respeto al público y a compañeros de profesión como Neuman, que tuvieron que recortar su set por culpa de la «cigalada».

7-. Ladilla burgalesa

Ladilla rusaTania y Víctor, la parte contratante de la primera parte de Ladilla rusa, siempre dicen que ni saben cantar ni saben tocar, pero que lo que sí saben es tocar los cojones. Y seguro que lo hicieron a todos aquellos que se quedaron a ver a Vintage Trouble. Porque se perdieron el show más divertido de todo el Sonorama. Tienen actitud y poca vergüenza a raudales. Y, ante su prueba de fuego, no se amilanaron. Tuvieron a miles de personas divirtiéndose y bailando a partes iguales. Y eso que eran las 2 de la mañana, y veníamos de una noche intensa tras dos platos fuertes como Izal o Dorian. Los que a esa hora marchaban de vuelta a casa y se toparon en su camino con el escenario Burgos Origen y Destino no pudieron evitar pararse y bailar al ritmo de «Macaulay Culkin». Una canción de referencia ya en bodas, bautizos y comuniones, por cierto.

6-. El «no es no» de Liam Gallagher

Era la gran apuesta del Sonorama, una estrella de nivel internacional. Muchos habían pagado su entrada para cantar con Liam Gallagher esta especie de karaoke de canciones de Oasis salpicadas por algunos temas de su primer trabajo en solitario. Y, cuando llegó el esperadísimo «Wonderwall», ese himno intergeneracional que conocen desde los prejubilados hasta las niñas con riñonera y glitter, el menor de los Gallagher paró. Lo hizo para llamar la atención de alguien de la primera fila, que estaba molestando a otra persona. Quizás no fue el mejor concierto de Liam (vino a Aranda a cumplir el expediente), pero gestos como éste nos hacen ver que hay cosas más importantes que un buen bolo.

5-. El héroe Bunbury

BunburyEs lo que tienen los artistas: a veces se enfadan con su propio pasado y le dan la espalda. Un buen ejemplo de ello es Radiohead con su «Creep». Por alguna misteriosa razón, hay un día en el que la eliminan de su setlist y nunca más vuelve a aparecer. Por más que sea el himno que sus incondicionales quieren cantar en los conciertos. A Bunbury podría pasarle algo parecido con todo lo que tenga que ver con Héroes del Silencio. Pero el maño está por encima de eso y sabe que desperdigar canciones de su prehistoria le va a servir para enganchar a quienes no conocen su carrera en solitario. De ahí que «Maldito duende», «Mar adentro» o «Héroe de leyenda» están perfectamente diseminadas a lo largo de su setlist, y eso se nota en los picos de decibelios en sus conciertos. Muy inteligente, don Enrique.

4-. Xoel valiente

Xoel LópezMás de lo mismo podríamos decir de Xoel López. Partiendo de la base de que jamás volverá a tocar el «Que no» (salvo la maravillosa excepción del año pasado en el concierto celebración del 20 aniversario del Sonorama), el gallego sí que se sacó de la chistera «El amor valiente», para regocijo de todos los que le seguimos desde aquel proyecto tan efímero. Transformando esa canción en una especie de combo en el que cada miembro de la banda cantaba una estrofa, para dejar el clímax del estribillo al público. Mención especial al solo de saxo de Charlie Bautista y a la maravillosa voz de Alice Wonder. También hay que ser valiente para cantar en gallego, y Xoel lo hizo de una manera tan especial y tan delicada con «A serea e o mariñeiro», que a muchos nos teletransportó desde Castilla hasta tierras gallegas.

3-. Viva Aranda

Viva SueciaSegún lo que dicen los miembros de Viva Suecia en sus redes sociales, cada uno de los conciertos que dan es mejor que el anterior. Pues, como superen lo del Sonorama, va a ser de traca. Programados muy tarde, a las 2 y media de la mañana, y no en el escenario principal (ya va siendo hora de que lo hagan en él), los murcianos concitaron tanta expectación que parecían las 10 de la noche. Con sólo dos discos, ya tienen himnos suficientes como para hacer un repertorio festivalero de una hora bastante potente. Con más watios que nunca, con más confetti que nunca y con ellos más entregados que nunca, hicieron todo lo que hay que hacer para mantener a sus fieles y enganchar a quienes todavía no lo eran. El «Hemos ganado tiempo», con Rafa perdido entre el público y Alberto partiéndose literalmente la camisa (y el cable de Jess) fueron el climax perfecto. Y eso que entonces ya eran las 3 y media de la mañana. Sí, las 3 y media…

2-. La sorpresa menos sorpresa

Lori MeyersDesde principios de semana ya se sabía que Lori Meyers estarían en la Plaza del Trigo. Ni el post de Ale en Instagram intentando jugar al despiste con una foto en Kenia pudo evitar el error que alguien había cometido desde la organización anunciando en las notificaciones de la app del festival que los de Loja serían una de las sorpresas sonorámicas. A pesar de eso, cuando Javier Ajenjo les anunció, el rugido fue parecido al que se escuchó cuando Iniesta marcó el gol que nos dio el Mundial de Sudáfrica. Los Lori hicieron lo que tenían que hacer: 40 minutos non stop de hitazos. Noni y compañía demostraron, sobre un escenario mucho más pequeño del que están acostumbrados, que son una de las tres bandas que están ahora mismo en el podio del indie español.

1-. Y quiero que vengas conmigo…

DorianA Dorian siempre se le ha achacado lo mismo: son una gran banda, con enormes canciones y unos músicos bastante solventes. Pero les ha faltado un frontman con un carisma a la altura de esos elementos. De hecho, la elegantísima Belly, a pesar de estar detrás de los teclados, siempre ha tenido ese puntito más que el propio Marc. Pero en esta gira «Justicia Universal», el líder de la formación catalana ha ganado ese punch que le podía faltar sobre el escenario, para estar a la altura de un set majestuoso, envolvente e hipnótico. Dorian es en los festivales esa transición perfecta del cabeza de cartel más mainstream a las 11 de la noche a la sesión DJ que servirá de fin de fiesta. Tanto para bailar al ritmo de sus arreglos electrónicos, como para tener tiempo de grabar con el móvil «A cualquier otra parte» y mandar un mensaje que diga «y quiero que vengas conmigo…»

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