«Me cago en la música», (por Tania Lozano, periodista y 50% de Ladilla Rusa)

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Ladilla RusaYo soy periodista y me gusta mucho la música pero nunca en mi vida pensé que algún día fuese a ser cantante. ¿Cantante yo? Si no sé cantar (ni tampoco lo pretendo). Pero, fíjate como es la vida, que ahora hay gente que se refiere a mí como ‘la cantante de Ladilla Rusa’. Después de un año y pico todavía me entra la risa cuando lo leo o lo escucho. Me entra la risa en plan bien, no me río de la persona que lo dice, más bien me río de la situación (y de mí misma también).

Total, que así como de repente, me he visto sumergida en un buen fregao: el de dar conciertos en directo sin tener ni idea de esto de ser artista, cantante o agitadora de masas, llamadlo como queráis. Un día nos dijeron: ‘Vais a cantar en la Puerta del Sol de Madrid delante de 20.000 personas.’ y dije: ‘Pues vale.’ (sin ser consciente absolutamente de NADA) y, desde entonces, son unos cuantos escenarios y ciudades las que nos hemos recorrido. Guardo anécdotas en todas y cada una de ellas pero hoy vengo a hablar en primera persona del maravilloso mundo de los camerinos.

Yo ya había entrado en algunos camerinos porque tengo la gran suerte de rodearme de amigxs talentosxs y muchxs se dedican a esto de la música. Pero no es lo mismo entrar en calidad de amiga, conocida o intrusa, que el camerino sea PARA TI. O sea, que llegas y en un cartel pone el nombre de tu puto grupo que salió una noche de esas que se te va de las manos. Ahí está: ‘Ladilla Rusa’ (reconozco que en nuestro caso es más vergonzoso cuando en la recepción del hotel nos preguntan el nombre del grupo para hacer el check in, pero eso es otro tema).

Ladilla RusaBueno, la primera vez que entras a TU camerino te preguntas si habrá alcohol gratis. Te da igual si hay comida, si hay sillas, si hay espejo, aire acondicionado, si lo vas a compartir con 20 más o lo que sea. Tú lo que quieres es empinar el codo sin tener que gastarte un duro. Pues fíjate tú que la primera vez, tuve que beber ginebra o vodka (no me acuerdo qué era, pero ninguno de los dos me gustan) con tónica a palo seco porque no había hielo. Pero era gratis, tú… Así que pa’dentro.

Pero, a medida que va pasando el tiempo, te pones más sibarita. De hecho, yo vivo obsesionada con el camerino y su infraestructura. También me preocupa que haya ron cola (luego os cuento por qué) pero, sobre todo, me gusta saber dónde está, si tiene acceso directo al escenario y si tenemos baño propio. ESO ES MUY IMPORTANTE. Es muy importante porque nos las hemos visto de todos los colores. Tampoco pido mucho pero si no me tengo que cambiar en un cuarto de dos metros cuadrados entre cajas de botellas de Scheweppes con polvo que llegan hasta el techo y que se te pueden caer encima en cualquier momento…. lo agradezco. O si no me tengo que poner la peluca en el baño con la gente de la discoteca que te observa atónita… pues lo agradezco también. Y si no tengo que salir fuera a hacer pipí o caca antes de actuar, hacer cola con gente que ha venido a verte y que está hablando de ti sin saber quién eres porque no llevas la peluca puesta todavía para no llamar la atención… pues es un detallazo.

A ver, cada uno tiene su ritual antes de actuar. Yo me meo. Eso es así. Siento si esperabais otra cosa pero mi ritual es mear. Me meo y no una vez: MUCHAS. A veces voy y meo una gota pero si no voy, me pongo más nerviosa. Necesito ir a mear sin parar. Me meo de los nervios y me meo de la birra. Ponedme ron cola que con eso me achispo, no me sale tanta barriga (llevo body de licra) y doy menos por culo en general. Luego hay personas que se cagan. Y perdonadme por lo escatológico pero aquí las cosas claras. Los artistas pasan mucho tiempo viajando y, entre las resacas, que duermes poco, que no estás en tu casa y demás… a veces te entran ganas de ir al baño antes de actuar. No voy a dar nombres en concreto pero sé de personas que han tenido que ir a cagar al baño público del bar o sala de conciertos porque no había camerino y, por no haber, no había ni pestillo en el baño. Entonces es cuando un fan le abre la puerta, lo pilla en plena faena y suelta: ‘¡Hostia, que he visto al guitarrista cagando!’ PUES SÍ, EL GUITARRISTA CAGA. Y si le puedes traer papel higiénico porque no hay, sería un detalle.

Las ganas de ir al baño siempre entran en los momentos más inoportunos, yatusabe. Hay veces que el regidor de escenario te está buscando como un loco y tú… tú estás buscándote la puta vida porque el poly klyn del backstage está ocupado y encima hay una cola del copón y estás ahí ya rozando tela, sudando y sufriendo como Geno. ¡Qué mal rato! A esto sumadle los trajes. Yo muchas veces necesito a un WC Assistant porque una vez me pongo el body, ni me lo puedo quitar, ni me lo puedo volver a poner sola. Y os recuerdo que soy la muñeca meona (sin intención ninguna de llevar ni pañales, ni Tena Lady todavía).

En fin… podría explicar muchas cosas, de hecho creo que si Rafa me deja, escribiré un segundo capítulo del mundo de los camerinos porque da para una temporada en Netflix o para hacer la segunda parte de ‘Almost Famous’.

Resumiendo: en la medida de lo posible, poned baños en los camerinos con papel higiénico y, sobre todo, con pestillo. Queremos seguir manteniendo la poca dignidad que nos queda, si no es mucho pedir. Y gracias por leerme. Ha sido un placer estrenarme en este blog de esta manera tan escatológica. ¡Qué maravilla!

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