«Amiga extraña», Sierra (por Manu Gálvez, «La máquina de escribir)

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Te pido luz y me contestas con el sol, te pido tiempo y te paras”. Sierra ha hecho con «Amiga extraña» una canción extraordinaria y que tiene un videoclip maravilloso, que es puro arte en movimiento. Visualmente es droga pura para los sentidos. Yo querría dormir eternamente junto a la chica de la bañera. Me dejaría morir las veces que hiciera falta.

Una canción que ilumina, una muerte que acompaña, unas ideas que se buscan y que nunca aparecen. Viva las amigas extrañas, aunque te hagan morir en el camino. Uno deslumbrante y eterno. Como esta canción. 

Todas mis amigas son extrañas. Me gusta que sean así y que lo reconozcan ellas mismas. No es una virtud mía, sino de ellas. Me gustan con sus rarezas y manías, y la belleza que irradian al aguantarme. Que me quieran es una cosa que solo puede explicar la ciencia (ficción). Mis amigas extrañas son reales, yo las puedo tocar, zarandear e incluso besar para ver que existen de verdad. Ellas se dejan hacer porque yo soy como ellas, pero peor en todo, más feo, más masculino (esto es algo normal, desde la heterosexualidad que me tocó al nacer, y que este dato no tendría importancia en las amistades “normales”). Me gusta que quieran estar conmigo, que quieran compartir su tiempo con un tío que solo piensa en canciones y palabras. Amigas extrañas que son musas para mi vida real.

Amigas extrañas que juegan conmigo y que quien pierde muere. Amigas que parecen estar muertas, desmayadas, pero que solo quieren que las veas tal y como son en toda su expresión. Amigas que se “mueren” para ti, que te las encuentras tiradas por cualquier lugar. Que dan la vida por ti a cambio de que te mueras con ellas.

Y que nos fotografíen los que por desgracia siguen vivos. Enemigos envidiosos. La muerte será nuestra mejor pose. La más auténtica. Los mortales se tropezarán con nuestros cuerpos tirados y felices. Nuestras performances crearán cuadros de vidas eternas. Serán películas hechas de pintura en movimiento, brazos y piernas de mujeres que cambian de lugar, pero que siempre están en mi cabeza.

Amigas extrañas que no consigo quitarme de la cabeza porque son ideas que no se alcanzan. Amigas extrañas porque son las mejores ideas que nunca tendré y porque son de ellas. Son ellas. Son mi imaginación palpable. Las amigas que no quiero que nunca me abandonen porque sin ellas no se me ocurre nada que hacer, ni que pensar, ni mucho menos hacer nada que sea creativo. Amigas que tocas con las manos mientras ellas están en sus casas de Gijón, Zaragoza o Madrid.

Amigas extrañas que llegan a tu vida para matarla. Que es necesario que lo hagan para hacerla mejor, más luminosa, que abren tu imaginación como no lo hace nadie más, pero que a cambio llenan de oscuridad el resto de tu vida.

SED LIBRES

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