Teletransportémonos, por favor

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Second
(Foto Miriam Calero)

(por @belenbellomier)

Te pasas un año esperando a que Second, una de mis bandas, saque disco para poder verlos en sala un par de veces por lo menos (lo de mi obsesión por ver a los grupos en sala debería mirármelo) y disfrutar en directo de los temas nuevos, después de habértelos estudiado hasta saberte cada acorde, mezclados en su set list con algunos más antiguos y otros ya míticos. Convences a tu entorno, incluso al núcleo duro, de que el cantante es «la voz de indie» por excelencia, y que la clase que tienen en el escenario es digna de estudio. Que han compuesto verdaderos himnos y que su nuevo trabajo es una auténtica maravilla. Que habrá que ver oír y cantar más de una vez en directo, antes de que comience la gira festivalera, donde se nos va quedar muy corto el concierto.

Te preparas para cuando empiecen a girar poder organizarte e ir a dos bolos mínimo y… ¡zas! ¡Imposible cuadrarlo! Justo la fecha que han marcado en su gira «Anillos y Raíces» para pasar por la ciudad donde vives y alrededores no estás. Y nada te gustaría tanto como que uno de sus temas se hiciese realidad, pero no para llevarte al 2502, sino para plantarte allí en un momento.

Me consta que el concierto que dieron el pasado sábado en la Sala X de Sevilla fue memorable, con el sold out colgado desde hacía meses, que ya anunciaba lo que no paré de recibir durante la noche del sábado, el domingo e incluso el lunes: un público en éxtasis con ellos y una banda entregada por completo a sus fieles a pesar del calor que hacía allí dentro. Las canciones perfectamente colocadas para que «ese maldito cantante que ha tenido que espiarnos» entone lo que a todos nos ha pasado alguna vez, historias en las que nos vemos reflejados y que nos hacen sentirnos los protagonistas de muchos de sus temas.

Y me consta, porque todos a los que insistí tanto se encargaron de hacerme sentir que estaba allí. Hubo quien los entrevisto (¡sin mí!), otros que levitaron durante el bolo, que se emocionaron, que fueron con muletas y hasta hubo quien se rindió a los pies de «la voz», tal y como yo había vaticinado.

De momento, me conformaré con haberlo vivido en streaming dando las gracias a todos los que lo hicieron posible. Y rezo por cruzármelos en todos los festivales incluidos en mi planning de este año. Pero no sin pensar en que «quizás tenga más suerte y me regalen otra vida donde pueda conocerlos», entrevistarlos y decirle a Sean Frutos que es “la voz del indie”.

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