Hoy es ayer y mañana es ahora

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(por @belenbellomier)

Podría ser el título de un best seller, pero es una estrofa de “La Vereda”, el nuevo single que Mikel Erentxun está presentando. Para mí es uno de los estrenos más esperados, a pesar de haber coincidido con otros grandes del indie español como McEnroe, Leiva o La Casa Azul.

En alguna ocasión ya he comentado el porqué de mi devoción por Erentxun que, sin estar
dentro del estilo musical que consumía de adolescente, se coló gracias a mi hermana y llegó al podio colocándose al lado Héroes del Silencio y Extremoduro. He seguido su trayectoria musical al detalle desde que era una niña, cuando Mikel formaba
parte del trío (porque al principio eran 3) Duncan Dhu. De hecho, uno de mis primeros
conciertos fue uno suyo en la plaza de toros de un pueblo.

Suya es también una de mis canciones preferidas y tuve la inmensa suerte de que la interpretó acompañado de Bunbury para incluirla en el directo ”Tres noches en el Victoria Eugenia”. Aquello me pareció un regalo musical, mis dos artistas juntos cantando
uno de mis temas preferidos, ni soñándolo.

Vuelvo a tener suerte, y la hoja de promoción de su nuevo disco «El último vuelo del hombre bala», que saldrá el próximo 10 de Mayo, se la ha escrito el propio Enrique. Erentxun vuelve con este disco para cerrar la trilogía que comenzó a grabar en 2014 en los estudios del gran Paco Loco, de la que forman parte «Corazones» y «El hombre sin sombra». En esta ocasión con un sonido mucho más eléctrico, sin guitarras acústicas por primera vez en su carrera, ni teclados ni sintetizadores, sólo un par de pianos, arpa, eléctricas, bajo y batería. Sin pinceladas que nos recuerde al disco anterior, cargado de un optimismo que no tienen los dos antecesores de este trio y, como dice, Enrique repleto de esperanza. Ofreciendo su versión mas eléctrica, up-tempo y desbordante de energía, con ecos de Lou Reed, David Bowie e, incluso, Los Beatles.

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