Izal conquista Pamplona antes de asaltar el WiZink

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Izal
(Foto Diario de Navarra)

(por @ikerhuarte)

Cual hijo pródigo, regresó Mikel Izal a Pamplona, la ciudad que le vio nacer. El último concierto de la banda en la capital navarra fue hace tres años y medio. Por aquel entonces, cerca de mil personas nos congregamos en la sala Zentral. Esta vez, en pleno inicio de la gira Autoterapia y antes de meter a 35.000 almas en dos noches en el WiZink madrileño, hemos sido 6 veces más: cerca de 6.000 personas vibraron en el Navarra Arena.

A pesar de que suele hacer gala de que fue criado en Vitoria, Mikel recalcó el hecho de que él es navarro de nacimiento y compartió con todo el público el dato que le revelaron hace poco en una entrevista: «Me han dicho que soy el primer músico navarro que se sube al escenario del Navarra Arena y eso es todo un orgullo». Un amor por la tierra que a los navarros nos encanta.

En las dos horas que duró el concierto, Izal tuvo tiempo de desmenuzar «Autoterapia», su último trabajo, y repasar sus grandes éxitos. Más de 25 canciones que tuvieron como hilo conductor la historia y el look & feel de «La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo»: los 5 componentes del grupo salieron al escenarios enfundados en trajes de astronauta y abrieron el show con esa canción. Después, a lo largo del concierto, la pantalla del recinto proyectó varios vídeos protagonizados por Miren Ibarguren, Julián López, Kira Miró y uno final por… Bueno, quien quiera saber quién era el «comandante especial» de la misión que me pregunte por Twitter, que no voy a hacer spoiler de todo.

El nuevo espectáculo de Izal es más visual que en sus anteriores giras. Además de toda la estética astronauta, los juegos de luces y artes visuales dependiendo de qué canción toquen están mucho más cuidados en esta gira. Y también se busca la interacción con el público: se pide el uso de la linterna del móvil e, incluso, son los propios asistentes quienes eligen qué canción se va a tocar a mitad de concierto. Mi apuesta es que en todas las ciudades en las que giren la canción elegida va a ser la misma: «Palos de ciego». Al menos, Coruña y Pamplona así lo quisieron.

«El Pozo», tema más movido de su último disco, es el cierre del setlist antes del encore. Su 2ª venida está reservada para «Pausa», la siempre especial «La mujer de verde» y «El baile», punto álgido con la salida de globos gigantes y donde el público acaba de dejarse la garganta. Sin embargo, la canción que cierra los conciertos de esta gira es «Bill Murray»: «Sé que no me queda mucho más tiempo de luz salvaje / Pero déjame, mientras resista, que me desangre».

Mikel ha crecido como front man. A estas alturas, ya todos conocemos la intrahistoria de «Qué bien» y que «Pequeña gran revolución» está dedicada a su sobrina, así que sus discursos son un poco más espontáneos y no un copy paste de conciertos anteriores. Además, se atrevió a lanzarse al otro lado para ser llevado en volandas por el público. Si en la Riviera pude comprobar cuánto pesa Rafa Val (Viva Suecia), no me quiero imaginar cómo sufrieron las adolescentes de las primeras filas para aupar los 195 cm que mide Mikel…

El Navarra Arena, inaugurado en septiembre de 2018, fue un escenario de lujo para acoger el espectáculo de Izal. Ubicado junto a otro templo navarro, el estadio El Sadar, el recinto es una especie de WiZink en miniatura. El escenario es amplio y con una pantalla grande y de buena calidad y, sobre todo, la acústica es perfecta. Quién sabe si, la próxima vez que Izal regrese a Pamplona, los 6.000 asistentes de esta vez se queden cortos…

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