Sidecars, lo tuyo es puro teatro

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Sidecars
(Foto Miriam Calero)

(Por @rafavega_, editor de @8como80)

En los últimos tiempos, algunas bandas están optando por alargar un poco más sus giras con la inclusión de varias fechas en teatros. A ellos les da la opción de terminar de amortizar sus inversiones de escenografía, y los fans tienen la posibilidad de volver a verles. Además, es un formato más íntimo, con lo que el contacto de unos y otros se vuelve más cercano. Sidecars lo lleva haciendo, y con mucho éxito (todo vendido en Madrid y Barcelona durante varios días) en los últimos meses. Con el «Teatro Tour» han estado girando desde que arrancaron en Enero en Irún. Una gira que llega a su fin con 2 fechas en Andalucía, Sevilla y Málaga.

Sidecars
(Foto Miriam Calero)

Este formato del teatro permite, además, vestir a las canciones con otros ropajes. O desvestirlas, según lo requiera. También de incluir en el repertorio temas que, probablemente, en festivales o conciertos en recintos al aire libre no funcionarían por ser más intimistas. El cobijo del teatro es el aliado perfecto para ello. Además, si vas a espacios como el Cartuja Center de Sevilla, con una acústica inmejorable, y la producción de Purple Moon, te encuentras con el cocktail perfecto.

El show de Sidecars está estructurado en 2 partes bien diferenciadas, con un bis que hace de perfecta bisagra entre una y otra. La 1ª, acústica, con las canciones más reposadas del setlist de los madrileños. La 2ª, eléctrica, nos lleva a la auténtica esencia de la banda de Juancho y compañía: son una banda de rock. Y, como tal, es imposible quedarte imantado a la butaca. El público, deseoso de levantarse, lo agradece. Entre ambas, «De película», con la única presencia de Sergio Valdehita a los teclados y del propio Juancho. Al que hay que darle el mérito de no dejarse ni un gramo de energía, a pesar de estar todavía recuperándose de la caída que tuvo el verano pasado, palpable en la férula que tuvo que ponerse en la rodilla durante el 2º tramo del concierto.

El frontman de la banda arrancó la noche prometiendo que, a pesar de estar el recinto a la mitad de su capacidad, iban a darlo todo, como si estuviera lleno. Ahí se ganó a un público que ya venía entregado, y que incluso le perdonó los varios lapsus que tuvo con las letras. Cuando la platea se conoce tan bien tus canciones, casi que ni se nota. Ese calor humano de la grada viene también contagiado por el carisma de cada uno de los músicos que hay sobre el escenario, sobre todo el de un Rams a los coros, percusiones y guitarras acústicas que es pura personalidad arrolladora.

Sidecars
(Foto Miriam Calero)

La puesta en escena es sobria, apenas unos taburetes y unas alfombras son lo único que hay, al margen de los instrumentos. Y son retiradas durante el bis, para el set eléctrico. Con una iluminación tan efectista como la que llevan, casi que no necesitan nada más. «Es una noche que nos queremos llevar a la tumba», dijo Juancho para cerrar con «Amasijo de huesos». El público se amontonaba en las primeras filas, para estar lo más cerca posible de los músicos y despedirles.  Y ahí ya, el teatro no era teatro.

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