Males de muchos…

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Miss Caffeina
(Foto Miriam Calero)

(por @belenbellomier)

Me gusta Miss Caffeina, mucho, desde siempre. De hecho, el que se supone que es mi heredero fue a la 1ª banda que vio en directo. Ocurrió en la Sala Galileo, a la 1 de la tarde de un mes de junio de hace unos años, con una ola de calor que los «misca» no deben haber olvidado aún.

«Detroit» me eclipsó desde el momento en el que lo publicaron. Y luego, sin querer, uno de los temas de ese álbum se convirtió en el aliado perfecto para ayudar a una persona a la que adoro a salir del fango en el que se encontraba. Cuando acabaron aquella gira me parecía eterno un año sin ellos, pero me consolaba pensando que volverían con algo impresionante, como así ha sido.

Llegaron de nuevo hace un par de meses con su «Oh, Long Johnson», donde si una canción es buena la siguiente es mejor. Con críticas tan elegantes como sutiles hacia temas tan espinosos como el bullying o hacia aquello que algunos no consideran lo «normal». Miradas a un pasado lleno de miedos que termina convirtiéndose en un aquí y ahora valiente donde por fin no hay que esconder, sino todo lo contrario: mostrar a los demás qué y cómo somos.

Una de las cosas que más me gusta es que Alberto Jimenez se haya convertido en un icono y se haya consagrado con este álbum. En el que se despachan a gusto en varios temas y nos relatan algunas historias personales de las que dejan huella. Sin quererlo y, quizás sin pretenderlo, sólo narrando en algunas de las canciones de este disco vivencias y sentimientos propios, han ayudado a mucha gente. Y eso me parece importantísimo y admirable.

Por otro lado, no puedo dejar de destacar la potencia del directo en esta gira, tanto a nivel vocal como instrumental, con ese giro al pop electrónico que destila su nuevo trabajo, la complicidad y la seguridad con la que pisan el escenario. La madurez como banda se nota en todos los sentidos, han arriesgado mucho con este disco y han acertado de pleno.

Se han paseado ya por algunas salas de la geografía española para presentarnos «Oh Long Johnson» con un show impecable. Y en festivales están arrasando, no hay más que ver que da igual que su bolo sea a las 7 de la tarde con un calor infernal o las 3 de la mañana después de dos pesos pesados. No cabe ni un alma más, independientemente de la hora a la que toquen, con un público entregado que corea a gritos todos sus temas.

Parece que han vuelto para salvar muchas semanas…

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