El primer concierto de Viva Suecia, o cómo construir una carrera musical sobre los pilares de la constancia, el esfuerzo y la humildad

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Viva Suecia
(Cortesía Tarci Ávila)

(por Tarci Ávila, cantante de Presumido)

A veces los diferentes canales de información nos llevan a creer o intuir historias bastante alejadas de la realidad. Es normal, uno cubre las lagunas de datos con lo primero que tiene a mano… y eso suelen ser creencias basadas en tópicos, prejuicios y demás basura mental. Viva Suecia es «esa banda que lo está petando«, y sobre este tema he escuchado todo tipo de teorías. La mía personal es muy clara: se lo merecen. Me siento muy afortunado por haber vivido algo especial junto a ellos, su primer concierto. Así que a continuación os contaré por qué estaba allí y cómo fue mi experiencia:

Viernes 16 de mayo de 2014. Después de unos cuantos años tocando con diferentes bandas como «mercenario», había decidido unos meses antes de estas fechas que iba a probar suerte con un proyecto en solitario. Con esa inquietud monté Presumido, una maldita frikada de proyecto de hombre orquesta electrónico (o algo así). Había grabado una maqueta, dado los primeros conciertos por mi zona y consideraba que era el momento de salir a tocar fuera de Galicia. Precisamente en esa búsqueda de bolos apareció una maravillosa persona que es clave en esta historia: Dani, el ser humano tras la web musical www.eldetonador.com.

Dani, amante como nadie de la música (en especial de las bandas emergentes) y murciano de referencia para mí, hizo de «Celestina» para que Presumido fuese a tocar a Murcia. Buscó la excusa (una fiesta de su web), la sala (Musik) y las bandas: Presumido desde Galicia, Reno desde Valencia y Viva Suecia como anfitriones, que darían su primer concierto.

Viva Suecia
(Cortesía de Tarci Ávila)

Mi primer contacto con la banda fue (ya desde semanas antes) con un tal Jess Fabric. Dani nos había presentado para ver detalles técnicos y organizativos. Jess era (es) un tipo cercano, amable y muy natural. Decir esto hoy en día ya no es ninguna novedad, porque miles de personas nos hemos ido enganchando a sus relatos costumbristas en redes sociales. Es más, como muchos sabréis, ha dado el paso natural y acaba de publicar su primer libro.

Pues bien, con el tiempo fuimos cerrando todos los detalles hasta que llegó el día del concierto. Yo viajaba solo en la furgo con toda la cacharrada por lo que… la 1ª buena impresión que me llevé con Viva Suecia fue nada más llegar. Allí estaban ya esperando en la Sala Musik y según se enteraron de mi llegada salieron todos a presentarse y ayudarme a meter todos los trastos. Ya dentro, nos empezamos a soltar, conocer, hablar de nuestro pasado, presente y planes futuros. Recuerdo que estaban muy emocionados y satisfechos con esos primeros pasos que estaban dando con el apoyo de Paco Neuman en la producción musical. Sinceramente, todos necesitamos a ese guía que nos oriente en los primeros pasos y creo que Paco hizo un gran trabajo en ese ejercicio de búsqueda de identidad de la banda. Si a nivel personal ya me habían caído de bien para arriba, la 1ª impresión técnica que me llevé estuvo igualmente a la altura. Subieron a hacer su prueba de sonido (he visto cientos en mi vida) y todo eso que cabe esperar de la prueba de sonido de un debut, me refiero a nervios, ansiedades, pasiones incontroladas, egos… pues de todo eso no hubo NADA. Todo lo contrario: increíblemente ordenado, increíblemente profesional. Que nadie se engañe, los chicos daban su primer concierto como Viva Suecia pero habían venido al examen con la lección muy bien aprendida.

Llegados a este punto, debo destacar que lejos del mundo de las pajas mentales y mitificaciones de Tarci, el resto de los presentes (personal de la sala, organizadores y los amigos de Reno) opinaban exactamente lo mismo. Estábamos unánimemente sorprendidos con los suecos. Acabamos todos nuestras pruebas de sonido y seguimos bajo el escenario conociéndonos, intimando, haciendo algunas bromas… pero ahora ya no era lo mismo. Tras su prueba de sonido, todos teníamos unas expectativas hacia el concierto de Viva Suecia que casi convertían los temas que tratábamos en una sucesión de banalidades a la espera de lo realmente importante: ver su show.

La receta infalible de un mánager

Y bien, llegó el momento. Con esa misma humildad que estaban abajo, subieron al escenario y empezaron a descargar una tras otra, todas las canciones que habían preparado para nosotros. ¿Las canciones? Increíbles. Sonaban al buen pop de toda la vida pero, a la vez, sonaban frescos, sorprendían. Hacían las piezas que uno espera de una buena banda de pop, pero cuando creías que sabías cómo seguiría la siguiente estrofa, de repente cambiaban, llegaban a rozar por momentos el post rock… te llevaban a otro lugar pero con la elegancia y comodidad propia del que se mueve en batín de terciopelo sin levantarse del sofá de casa. Una vez un conocido manager me dijo que él no fichaba a ningún grupo si no le convencía una grabación en vídeo de un concierto quitándole el sonido (es decir, viendo pero no escuchando). Más allá de que uno pueda o no estar de acuerdo con ese «examen», Viva Suecia lo aprobaban con nota. Te tapabas los ojos y convencían, te tapabas los oídos y también. Rafa, Fer, Alberto, Jess, cada uno con sus niveles individuales de autoestima, timidez y entereza, pero todos juntos formaban un bloque sin fisuras. Una banda con mayúsculas.

Acabó el concierto y Dani nos citó en camerino a las 3 bandas para hacer cuentas. «Bueno, repartimos todo entre tres, entonces», dijo el promotor. «No, repartid todo entre 2, para Reno y para Presumido. Nosotros estamos en casa y acabamos de hacer un concierto de prueba», dijeron unánimemente Viva Suecia. Ese concierto de prueba fue mucho mejor que decenas que he visto dar a artistas consagrados con todo a favor. Estuvieron mucho tiempo sin salir del local de ensayo hasta que consideraron que la banda tenía un (gran) nivel mínimo como para mostrarse al mundo. Eso se llama esfuerzo. Yo al poco tiempo dejé aparcado Presumido y tuvieron que pasar más de dos años hasta que lo retomé, ya en serio y como banda, junto a Nacho Dafonte. Ellos no pararon ni un solo día. Eso se llama constancia. Hoy en día generan mucho más dinero que nosotros pero cuando tuvieron en las manos su primera recaudación, la dieron íntegra a quien consideraban que la necesitaba más. Eso se llama humildad. Vaya tres pilares sobre los que construir una carrera. Habrá quien tenga otros puntos de vista pero yo lo viví, no me lo contaron. Un aplauso lento y larga vida a Viva Suecia.

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