El «triunfo» de Amaia

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Amaia(por @belenbellomier)

Los formatos musicales en búsqueda de nuevos talentos de la televisión no ganarán jamás audiencia conmigo. No he sido muy fan de ninguno de esos programas donde, o bien meten en una «academia» a unos cuantos alumnos (y éste sería el más salvable) o los «coach» tienen tal protagonismo que anulan absolutamente a aquel que pise el plató con un poco de talento más destacable de lo normal.

Pero hay casos excepcionales, y Amaia es uno. No he visto nunca OT (ni el primero, porque me pilló viviendo en otro país), pero en la edición de 2017 me dijeron que tenía que verla.

En aquel momento pensé: «brutal la voz y la puesta en escena, aunque ya sabemos que la parafernalia con la que adornan las cosas en televisión hace mucho también. Y el video que saltó en Youtube fue justo el de la velitas en el suelo, «Shake it out» interpretaba la navarra. No dudé en ningún momento, sin haber visto a los demás, que ganaría. Y así fue. Después, poco más la seguí. Le dije a quien me la había recomendado que era muy buena y que me esperaría a que saliera de ese entorno para opinar más a fondo.

Y Amaia salió… y se salió. Ha sabido hacer con su carrera, su música y su talento lo que le ha dado la gana, a pesar de su juventud. Sabiendo que podían haberle fabricado el disco perfecto para «triunfar», ha preferido hacer lo que le gusta a ella con una apuesta arriesgada, a su aire y dando una patada a lo «previsto», plantando cara con esa naturalidad que la caracteriza a quienes pensaban que, por ganar un concurso, estaba destinada a seguir el patrón de siempre convirtiéndola en el producto estrella de la edición de turno.

Hay que retroceder unos años para conocer dónde empezó a despuntar: con sólo 12 años ya dejó impresionado a todo un campamento musical del que formó parte un verano tras ganar una beca, el Rock Camp, conducido liderado y dirigido por aquellos chavales que ganaron el programa «Boom» hace también algunos años.

Es prácticamente el único campamento de música que hay en España, y al que Amaia volvió al año siguiente ganando el concurso de bandas.

A principios de mayo empezaba su gira de festivales, y sólo hay verla en el escenario con su piano, su voz y su guitarra. Son los únicos complementos que necesita para darse cuenta de que puede permitirse el lujo de hacer lo que quiera, nos guste más o menos. Pero eso sólo lo pueden hacer unos pocos privilegiados, y ella ha elegido el camino independiente, para sorpresa de muchos y alegría de otros. No ha necesitado sacar su disco para empezar la gira, otra muestra más de que va por libre absolutamente.

No me declaro fan de OT, pero sí de Amaia Romero. Y no sólo por su música, su voz su talento y su naturalidad.

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