Super 8, mi nuevo superhéroe

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Los Planetas(Por @rafavega_, editor de @8como80)

En 1994 había que esperar al Telediario de las 9 para saber lo que había ocurrido durante el día. Pero si vivías en un pueblo como yo, había que esperar al Telediario de las 9 de un mes después para saber lo que estaba pasando en el mundo.En aquellos 90’s sin internet ni redes sociales, si querías enterarte de algo tenías que salir a la calle. Yo por entonces ya era un culo inquieto y no me conformaba con lo que leía en el periódico del bar del instituto. Así que cada dos por tres me cogía la Autedia para pasar unas cuantas horas en la capital. Granada era toda la modernidad a la que podía aspirar un niño de 16 años que quería ser Kurt Cobain. Pedro Antonio era para mí, por aquel entonces, el epicentro del mundo. En aquella alargada calle, de la Plaza Einstein a Recogidas, pasaba todo lo que tenía que pasar.

Una de esas tardes que terminaban convirtiéndose en noches perdiendo el autobús de vuelta a casa me hablaron por 1ª vez de «Super 8». Lo 1º que pensé al escuchar esas 2 palabras era que se trataba de un superhéroe. No pregunté nada, con la cautela que siempre tenía que anteponer para que no se me notara lo que, por otra parte, era un secreto a voces: que era un cateto de pueblo. Así que regresé a Guadix pensando en aquel Super 8 como un personaje de Marvel. Me gustaba la sonoridad del nombre y me gustaba la asociación de «super» y el número de la perfección. No podía haber superhéroe mejor con esa denominación. Para alguien tan fan de los comics, Super 8 era mi nuevo superhéroe.

No recuerdo si me decepcionó saber que «Super 8» no era lo que yo pensaba. Lo que sí recuerdo es el frenesí al escuchar «La caja del diablo». Aquella canción, con un crescendo tan atronador como desconcertante, era justo mi estado de ánimo en esa época: un adolescente perdido, intentando buscar su lugar en el mundo. Por fin tenía banda sonora. Podía desechar el «Me haces tanto bien» de Amistades Peligrosas, el «Sólo para ti» de Sergio Dalma o el «Tranquilo majete» de Celtas Cortos que sonaban en el Bárbara o en el Nautilus mientras mis amigos pedían Malibú con piña.

Por fin había una canción que me ponía frente al espejo, que no trataba de venderme la moto. Si la vida era una puta mierda, pues se decía y ya está. «Si está bien, si es tan fácil, ¿por qué duele así, por dentro?» se preguntaba Jota con la voz desgarrada en una de sus mejores interpretaciones. Fuera palabras vacías en estribillos que atufaban a chicle, frases sinsentido impresas en sobres de azúcar y pócimas mágicas para lograr el amor de tu vida. Yo no quería eso, lo que quería era una sobredosis de realidad. Enseguida me agarré a aquel disco como quien se aferra a un salvavidas. Daba igual que el Titanic se hundiera, allí estaba Super 8 para rescatarme. Mi nuevo superhéroe.

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