El Low más high

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Low Festival
(Foto de Javier Rosa)

(Por @rafavega_, editor de @8como80)

Hubo un tiempo en el que los rascacielos de Benidorm acogían hordas de turistas que llegaban al reclamo del buen tiempo y la buena comida. Ahora, el skyline de esta localidad costera también acoge a una legión de amantes de la música ansiosos por encontrarse con lo mejor del indie español y alguna banda internacional como reclamo. Durante unos días el Aftersun, el tren turístico y las paellas de Paellador conviven con guitarras, sintes y baterías. Es el Low Festival, capaz de instalarse en un lugar como éste y terminar siendo un éxito. El sold out ya lo anticipaba: la confianza del público siempre es un espaldarazo importante para un evento que pone en el cartel a más de 60 bandas y artistas.

La Ciudad Deportiva Guillermo Amor nos recibió con un intenso calor y una lluvia que no mitigaron las ganas que había entre los asistentes. Los primeros acordes fueron los de Camellos, en el Escenario Jägermeister, por el que después pasarían también Los Invaders, Texxcoco y Airbag. Unos minutos después se abriría el Escenario Benidorm con The New Raemon, por el que pasó lo más granado de la escena española: el viaje electrónico de Mucho con Martí Perarnau IV a los mandos de la nave, que al rato volvería a aparecer sobre las tablas para acompañar la fantasía intergaláctica de Zahara; los himnos generacionales de Miss Caffeina, con un show muy bailable; o los hits de la sesión de cierre de Ley DJ.

Low Festival
(Foto de Javier Rosa)

El primer momentazo de la noche fue la aparición de Dorian, encargados de estrenar el Escenario Vibra Mahou, por donde pasarían durante los 3 días los pesos pesados del festival. Los catalanes se han ganado un puesto entre ellos a golpe de himnos festivaleros y confeti, mucho confeti. Marc, Bely y compañía sirvieron de prólogo para los 2 platos fuertes del viernes: el cuarteto británico Foals, con un concierto de una increíble pegada que hizo que el público no dejara de cantar en ningún momento éxitos como «My number», «Inhaler» o «Providence», y que retumbaron en el cielo de la ciudad alicantina. Por su parte, los también ingleses Bastille, que llegaban con nuevo disco recién salido del horno, demostraron que no fueron a Benidorm de turismo.

Muchos habían apuntado en rojo el sábado del Low, por la presencia de una leyenda como es New Order. Sobre el escenario, Bernard Sumner no parece que esté ya cerca de la edad de jubilación. Los de Manchester conservan la pegada con la que nos noquearon en los 80’s y un puñado bastante interesante de himnos como «Bizarre Love Triangle», «Temptation» o «Blue Monday». Con un poco de barniz, ambos temas resisten el paso del tiempo. Lo que más llama la atención es que no le dan la espalda a su pasado, sino que más bien lo miran de frente para incluir en su repertorio temas de Joy Division como «Love wil tear us apart». Si no te emocionaste viendo la foto de Ian Curtis que apareció en las proyecciones, es que la sangre la tienes de horchata.

Low Festival
(Foto de Javier Rosa)

Antes de los británicos habían pisado el escenario Viva Suecia. Los murcianos, que tienen el nuevo disco flambeándose, son ya toda una realidad, y no promesas como podrían serlo hace un par de verano. Por canciones, condición y actitud, se han merecido tocar en el escenario principal de un festival como el Low al anochecer. Se acabaron los tiempos de tocar con gafas de sol. Bueno, lo habían hecho al mediodía para un acústico en la VIP pool. Además de los «suecos», por ese escenario pasaron posteriormente Cut Copy y Rinôçérôse.

El Escenario Benidorm volvió a ser punto de encuentro de los artistas nacionales. Por él desfilaron la fiera delicadeza de Alice Wonder, arropada por sus inseparables piano y guitarra; el nuevo disco de los sevillanos Full o la siempre diferente y personal propuesta de Xoel López. Ya entrada la noche, los potentes directos de Second y Varry Brava no defraudaron e hicieron saltar durante horas a los asistentes; mientras que Rock Nights alargaron la fiesta hasta el amanecer con los temazos de su sesión DJ.

Vetusta Morla muestran músculo

Low Festival
(Foto de Javier Rosa)

Para llegar a un tercer día de festival, y más en domingo, hay que estar bien entrenado. Más aún si te espera la traca final que nos tenía reservado el Low. Así, sin parar, The Vaccines, Fangoria, Carolina Durante, Vetusta Morla, MØ y La Casa Azul. Una auténtica prueba de resistencia. Alaska y Nacho Canut mostraron por qué llevan 30 años encima de los escenarios, con un show imparable de principio a fin; los Vetusta, por su parte, están viviendo una etapa azul, con una gira impecable musical y escénicamente; mientras que el universo dance de Guille Milkyway lanzó inconfundibles notas al innumerable público que aún resistía.

Los más aventureros pudimos hacer incursiones en los escenarios más pequeños, donde había bandas no tan pequeñas como Cariño, Monterrosa, Las Ligas Menores o Cupido. Una excelente oportunidad de dar espacio a propuestas que están llamando a las puertas de un público más masivo.

Se cierra un Low que llega ya a las 11 ediciones. Y si un festival es capaz de superar la década de vida, es que algo hará bien. Más aún en un ecosistema en el que hace unos años ni nos podríamos imaginar que esto pudiera ocurrir. Pero está pasando. Y el Low ha crecido tanto que ahora debería llamarse «high».

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