8 razones para ir (si aún no lo has hecho) al Sonorama

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(Por @rafavega_, editor de @8como80)

Estamos en plena semana de Sonorama, y eso siempre es una buena noticia. Para los que ya han ido al festival burgalés, saben que es especial. Pero ¿qué es lo que lo hace diferente? ¿Por qué un pueblo de poco más de 30.000 habitantes como es Aranda de Duero se ha convertido en una de las citas ineludibles en el calendario festivalero? Aquí te damos 8 razones para intentar convencerte.

1-. Aranda de Duero

SonoramaLo acabamos de decir: es un pueblo perdido en mitad de Castilla, de apenas 32.000 habitantes. Probablemente, no lo tendrías ubicado en el mapa de no ser por este festival. Pero ahí está el gran valor del Sonorama: Aranda. Este festival no sería el mismo si fuera en cualquier otro lugar de la geografía. Los arandinos han conseguido, con su hospitalidad, que te sientas como en casa durante los días que estés allí. Ellos lo han entendido perfectamente: el Sonorama necesita a Aranda y Aranda necesita al Sonorama. Es la simbiosis perfecta. Y, gracias a la amabilidad y la cercanía de los arandinos, siempre querrás volver.

2-. El Ribera del Duero

SonoramaEs el producto por excelencia de la zona. Hay bodegas por todas partes, por lo que será difícil que puedas evitar entregarte al dios Baco. Y multitud de catas organizadas, para que te conviertas en todo un experto y puedas fardar de lo mucho que sabes de vino cuando regreses a casa. Tan estrecha es la relación entre el festival y esta denominación de origen que el escenario principal se llama «Ribera del Duero». Por tanto, verás este nombre una y otra vez. Resultado: que cuando pidas una copa de vino no tendrás duda a la hora de elegir entre Rioja o Ribera.

3-. El lechazo

SonoramaNada marida mejor con el Ribera de Duero que un buen lechazo. Manjar delicioso y contundente, que te dará ese plus de energía necesario para aguantar uno y otro día en el festival. Hay dos lugares que son auténticos templos gastronómicos donde hacen el mejor lechazo: El Lagar de Isilla y Casa Florencio. Ambos están colindantes, puerta con puerta, en la calle Isilla. Es justo la que desemboca en la Plaza del Trigo, por lo que antes o después de los conciertos, podrás darte un merecido homenaje. Es fundamental que reserves con antelación, porque suelen estar llenos. En caso de que no encuentres sitio en estos dos restaurantes, tienes otras opciones también bastante aceptables. Ah! Y no te olvides tampoco de las croquetas de El Ciprés.

4-. La Plaza del Trigo

La acabamos de mencionar, y es el auténtico meollo del festival. El epicentro de los conciertos al mediodía, junto a la Plaza de la Sal y la Plaza del Rollo. Existe la leyenda de que las bandas que salen bendecidas de aquí, triunfarán en el futuro más próximo. Así ha ocurrido con grupos de la talla de Vetusta Morla o Izal, que pasaron por la Plaza del Trigo en sus inicios y ahí empezó su ascensión hacia el estrellato.

Algunas de las actuaciones están programadas, pero siempre suele haber sorpresas y te puedes encontrar con tu banda favorita de manera inesperada. De ahí que suela ser difícil acceder a ella más allá de las dos de la tarde.

5-. Buen rollo

SonoramaSi me piden un titular sobre lo que es el Sonorama, diría que son «las fiestas de tu pueblo», pero con bandas indies. Estamos en pleno Agosto, fecha señalada para este tipo de festividades. Y muchas veces, cuando miras a tu alrededor en el centro de Aranda, es lo que parece: charangas tocando canciones de toda la vida, gente uniéndose a ellas haciendo el «trenecito», pistolas de agua… En definitiva, muy buen rollo en cada una de las esquinas.

6-. El «tardeo»

SonoramaUna vez que acaban los conciertos en las diversas plazas y hayas dado cuenta de un buen lechazo regado por una(s) copa(s) de Ribera del Duero, todo el ambiente se traslada a lo que se suele llamar el «tardeo»: dj’s pinchando musicón para ir calentando motores de cara a los platos fuertes en el recinto del festival. Uno de los epicentros es el Café Central, justo al lado de la sede Art de Troya, organizador del festival. Todo ello bien aderezado por cubos de agua y manguerazos desde los balcones colindantes. Nada se puede agradecer más…

7-. Las sorpresas

SonoramaSi por algo se caracteriza este festival es porque siempre pasan cosas que te van a sorprender. Los organizadores siempre se guardan un as en la manga: por ejemplo, en la edición del año pasado en la Plaza del Trigo aparecieron Lori Meyers o Varry Brava. Así que ten siempre tus ojos bien abiertos porque, en cualquier rincón, puede ocurrir algo. Está atento a los grupos de guasaps y a las redes sociales. La gracia de todo esto es que en ellas se suelen vertir mucha rumorología que luego no se confirma. Habrá que estar atentos este año… Se admiten apuestas.

8-. Ah, y la música

SonoramaNo podemos olvidar que hemos venido hasta aquí por la música. Una programación de 5 días con las mejores bandas de la escena independiente española. Un non stop de hasta 13 escenarios repartidos por la ciudad y por el recinto del festival. Con propuestas de todo tipo: grupos emergentes, bandas del otro lado del Atlántico en el Escenario Charco, sesiones DJ o los referentes del indie en nuestro país. Todos están el Sonorama Ribera, ese festival que nació de la nada y que hoy se ha convertido en santo y seña sobre cómo hacer bien las cosas.

Si ya has estado en el Sonorama, habrás esbozado una sonrisilla recordando los buenos momentos que has vivido en Aranda. Y, si aún no lo has hecho, te tirarás de los pelos porque para este año ya no quedan entradas. Al menos, te habremos convencido para que pilles el abono de 2020 lo antes posible.

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