Viva Suecia y viva tú

213

Viva Suecia(Por @rafavega_, editor de @8como80)

Era Mayo de 2017. Aquella mañana estuve, desde bien temprano, embistiendo a base de guasaps a mi amigo Víctor con la firme intención de que llegáramos pronto al En Órbita. Quería ver a mis amigos Viva Suecia, una banda que por entonces no era demasiado conocida para el gran público. Él finalmente aceptó, más para que le dejara tranquilo que por interés por ver a aquellos murcianos que, para la mayoría de los que estaban allí, eran marcianos.

Hacía calor, mucho calor, en la Feria de Muestras de Armilla. Todos intentaban resguardarse en las escasas sombras que dejaba el recinto del festival granadino. Salvo algunos, que estuvimos allí, en las primeras filas, gritando como posesos las canciones de los 2 primeros discos. Aparecieron «Bien por ti», «Hemos ganado tiempo» o «A dónde ir», por entonces aspirantes a los himnos que son hoy. Era la época en la que Rafa, Jess, Alberto y Fer tocaban con gafas de sol, por la tarde, abriendo festivales. Tampoco hace mucho tiempo de eso. Miré a mi amigo de reojo y él estaba totalmente cautivado por los suecos. Misión cumplida.

Un vertiginoso y adrenalítico viaje

Lo que ha venido después todos lo conocemos: 2 rivierazos, giras por Latino América, el Premio MTV a Mejor Banda Española en 2018 y un nuevo disco a las puertas que va a ser el acontecimiento musical del año. «Todo va más rápido de lo que podemos controlar», nos decían en una entrevista que les hacíamos en abril. Ha sido un vertiginoso y adrenalítico viaje, en el que apenas ha habido tiempo para mirar atrás, para asimilar, para comprender lo que estaba pasando, para darte cuenta de los cambios… Simplemente, asumirlos de la manera más natural posible: ver que el nombre de tu banda empieza a escalar posiciones en el Tourmalet de los carteles, que la tipografía es más grande, que cada vez hay más camisetas de la selección sueca (propongo que «Todo lo que importa» sea el himno oficioso de los nórdicos), que la gente ahí abajo se sabe tus canciones…

De las 3 de la tarde en el En Órbita, a las 3 de la tarde en la Plaza del Trigo. En sólo 2 años. Minutos antes de subirse al escenario, Jess me reconoció que estaba nervioso. En todos se notaba la responsabilidad. Más aún desde que unos días antes Rafa se rompiera un par de dedos de la mano izquierda en una pachanga con los amigos en Murcia, lo que puso en peligro uno de los bolos más importantes de la carrera sueca. En ese momento, le dijeron a Jesús Cobarro «calienta, que sales». El guitarrista de Noise box cumplió a la perfección su cometido. Los demás, una vez soltada la tensión previa, hicieron lo que saben: tener actitud, sujetar con fuerza sus instrumentos y hacerlos sonar lo más fuerte que se puede.

La Plaza del Trigo es el Wembley del indie español. Si triunfas allí, triunfas en cualquier sitio. Los Viva Suecia salieron del escenario sudorosos, pero bendecidos. Las copas de Ribera del Duero volaban por los aires. Y, justo en ese momento de éxtasis, me llegó un guasap. Era mi amigo Víctor: «Viva Suecia y viva tú», me decía.

Deja una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here