Oh sí al Oh, See!

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Viva Suecia(Texto @rafavega_, fotos @caleromica)

Habitualmente, la crónica de un festival la arrancamos contando las bandas que estuvieron, lo que tocaron y cómo lo hicieron. Más en estos tiempos en los que es tan conveniente usar palabras clave al principio de los textos, por aquello de los clicks y el posicionamiento. Pero hoy no queremos merendar con el señor don Google, así que nos vamos a saltar el «Manual del perfecto SEO». Por eso, todavía no diremos lo elegantes que son siempre Love of Lesbian, lo contundentes que estuvieron Viva Suecia en su último festival antes de su próximo disco o cómo sonó la nueva canción de 091 tras 25 años sin entrar en un estudio. Hoy queremos saltarnos todos los patrones y darle una patada a la pirámide invertida.

Uno de los preceptos periodísticos (vamos, de primero de carrera) siempre ha sido empezar por lo importante, no sea que el lector se aburra y no llegue al 2º párrafo. Pero, ahora que estás aquí, te diré que lo verdaderamente importante del Oh, See! Festival este fin de semana no estuvo en el escenario, sino detrás. Vamos a destacar lo que no se vio, por encima de lo que se vio. Porque gracias a lo que no se vio, pudimos ver lo que sí se vio. Y no es que me haya empeñado en enquistarme en trabalenguas absurdos, sino que quiero hacerme fuerte en el halago.

Llegados al tercer párrafo de esta crónica sobre el festival malagueño, y una vez que has tenido la santa paciencia de leer hasta aquí, vamos con lo que realmente importa: los verdaderos protagonistas de lo que estoy tratando de explicarte. Los que hicieron posible que todo fuera sobre ruedas como si nada hubiera pasado. Pero vaya si pasó. Un coletazo de la DANA que ha golpeado el sureste de la península descargó la tormenta perfecta en la madrugada del viernes al sábado. Un diluvio universal, en toda regla. Y, mientras unos dormían y otros apuraban la noche, los operarios de la organización trabajaban en un recinto a esas horas vacío para achicar agua y todo estuviera a punto el sábado a la 1 de la tarde para la apertura de puertas.

Lo que se sufrió esa madrugada…

Carolina DuranteTrabajadores jugándose el pellejo, personas tratando de luchar contra los elementos, hombres y mujeres intentando derrotar a la poderosa fuerza del agua… Por la dirección del festival (y por sus ojeras) sabemos de buena tinta lo que se sufrió y se padeció esa madrugada y esa mañana para evitar que material tan sensible como el técnico se viera dañado. Al día siguiente nadie notó nada. Es posible que ni se preguntaran cómo era posible que eso fuera así. Pero, desde aquí, quiero poner el acento en todas esas personas que hicieron posible que el festival siguiera adelante a pesar de las inclemencias meteorológicas.

Y sí, Love of Lesbian estuvieron tan elegantes como siempre, Viva Suecia sonaron con su habitual contundencia en su último festival antes de su próximo disco o y 091 estrenó canción tras 25 años sin entrar en un estudio. Los Carolina Durante siguen haciéndose mayores sobreponiéndose a la ronquera de Diego, Zahara y su banda tienen esa delicadeza tan necesaria o La M.O.D.A. empieza a convencer, además de a los jóvenes, también a los más veteranos. Todos ellos se subieron al escenario el sábado. Y fue un milagro. Tanto, que al marcharnos esbozamos casi aliviados un oh sí.

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