A solas con Zahara

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Zahara
(Foto de Miriam Calero)

(Por @rafavega_, editor de @8como80)

Hemos quedado para estar a solas con Zahara. Pero ella, una vez que ha cerrado con llave la puerta de la habitación a la que nos ha invitado, nos sorprende con una dimensión más oscura, alejada de esa imagen dulce de los tiempos de «La fabulosa historia». De entre el público, guitarra en ristre, emerge para comenzar un show que rozará las 2 horas en las que los kleenex van a aparecer por doquier. Estábamos avisados. Como la propia jiennense resalta en su speech inicial, «son canciones que nos rompen un poquito», a la vez que augura al público un irónico «espero que lo paséis mal».

No será la única sorpresa de la noche, porque en este formato más íntimo en teatros en la platea esperamos que emerjan algunas de las canciones más intimistas de Zahara. Pero, por encima del repertorio elegido, en este recorrido por algunos de sus éxitos (menos de los habituales), rarezas y contubernios con el pasado sobresale la pegada de las programaciones y los sintetizadores que dispara Martí Perarnau desde su sala de máquinas particular.

Se nota la mano de Martí Perarnau

En este espectáculo se nota mucho la mano del alma máter de Mucho, en quien Zahara se ha encomendado en los últimos tiempos para dar a sus composiciones una pátina mucho más contemporánea. Muchas de las canciones arrancan de la guitarra acústica de la cantante y compositora (son contados esos momentos que nos recuerdan a aquellos «Acustiquísimos»), pero se elevan hasta casi una suerte de rave que nos sitúan en un plano menos intimista de lo que podríamos haber aventurado para estar en un teatro.

Zahara
(Foto de Miriam Calero)

Otra de las sorpresas de la noche es la aparición de Miguel Rivera, de Maga, (a quien Zahara presenta como «mi primo Miguel», para compartir escenario en «Big Bang», canción compuesta por ambos. En «Guerra y paz» también hay dueto y, en este caso, es Martí el que hace de Santi Balmes. Pero donde realmente atronan los aplausos es en «Hoy la bestia cena en casa», una canción desnuda sólo con guitarra, voz llena de rabia y reverbs y leves retoques en la letra («Lo aprendiste en el Pablo Casado, y eres el segundo plato, un auténtico Ciudadano») que ponen al público en pie.

Zahara
(Foto de Miriam Calero)

Ya a estas alturas de concierto, Zahara ocupa en solitario el centro del escenario para llegar al momento culmen: dedica «Con las ganas» a aquellos «a los que alguna vez me la pidieron y yo les dije que no». Con el espectáculo llegando a su recta final, Martí regresa para acompañar a la cantante en «Soy un aeropuerto», de Mucho, «la 2ª canción que más he escuchado en spotify este 2019», como ella misma reconoce. El resto de la banda (Manuel Cabezalí, Emilio Sáiz y Carlos Sosa) vuelven a sus puestos para cerrar un espectáculo más eléctrico de lo esperado, que en momentos pide al público ponerse en pie, y que hace que estar a solas con Zahara no haya sido tan melancólico como esperábamos.

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